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Terra
La Coctelera

Ya vienen los reyes magos

Lo cierto es que cada año nos hacen empezar a atisbar la Navidad mucho antes, este año en Madrid han empezado desde finales de octubre a colocar todas las luces que adornarán la ciudad durante la fiesta pagana del Solsticio de Invierno y la Cristiana de la Navidad. Lejos de entrar en la disquisición sobre el fondo de estas fiestas, que en nuestra sociedad ya se ha ubicado paralelamente distante entre la fiesta Cristiana y pagana, vamos que ya directamente es una fiesta comercial, encontraremos durante estos días una serie de símbolos sobre los que sí quería comentar.

La discusión sobre la utilización o adopción de símbolos resulta en gran medida esteril ya que el fondo es el mismo solo varía el mensajero, e incluso hay ámbitos domésticos donde se ha resuelto de un modo muy ingenioso, ya que el objeto a adorar está perfectamente identificado (centros comerciales y tiendas de todo tipo donde comprar), utilicemos los dos mensajeros oficiales el 25 de diciembre y el 6 de enero y así no hay problema. Es más se resuelve del modo que podría resolver una familia tardorromana, se cumple con los actos religiosos del paganismo y el cristianismo incipiente y se está a bien con todos.

Hay otro símbolo importado sobre el que sí quería centrar el fondo de este artículo y es la cosecha esteril que durante unos días adorna un importante número de casas en España, se trata de los árboles de Navidad. Cada año toca el sacrificio inútil y programado de millones de árboles jóvenes para acabar tirados en el fondo de un depósito y hechos serrín en el mejor de los casos, su índice de supervivencia no supera el 1% en el mejor de los casos y esto bajo condiciones de mantenimiento que nos obligarían a mantener la estancia donde estuviese por debajo de los 10 Cº y con el doble del cepellón con el que lo venden.

Se puede alegar que es un negocio de selvicultura como otro cualquiera, creo que no, implica una conciencia ética consciente de acabar con la vida de un arbol de entre 7 a 12 años totalmente viable, en un mundo en el que los principios de respeto al medio ambiente están calando en la sociedad, ese respeto se muestra parcial y parcializado. Si pasa algo si tengo un pequeño abeto en casa y soy consciente y tengo presente todo su proceso de muerte y destrucción, al igual que si pasa cuando no se recicla, cuando se usa energía que no se utiliza o agua que no se aprovecha.

La crítica generalizada a las actitudes anti sostenibilidad a los Estados Unidos nos ubican un espejo en el que habitualmente no queremos vernos pero del que somos cada vez su más fiel reflejo. Las costumbres y los usos se adecuaron durante todo el desarrollo de la humanidad al medio en que se desarrollaban cada una de las culturas y la desnaturalización y exportación de muchas de esas costumbres llevan a la utilización absurda de recursos. Seguramente en Noruega con un 85% de bosques de abetos la utilización de estos durante las fiestas es una secuencia cultura lógica y útil en algunos casos, como la elaboración de postres con base en almendra en buena parte de España, pero lectores no es lo mismo exportar almendras elaboradas que arrancar árboles sin sentido. La globalización tiene efectos positivos en algunas estructuras, principios y oportunidades, pero no se puede hacer un extensivo mundial de ese principio sin caer en un absurdo contrasentido.

Ya empiezan los 40

Parece que la vida transcurre en un suspiro, suena a tópico, pero lo cierto es que el tiempo lo va constatando.

El otro día Trix cumplió 40, no ha sido la primera dentro de mi círculo, pero precisamente esa circunstancia es lo que hace que empecemos a tomar consciencia de la situación. La primera vez es anecdótico, ahora es parte de la realidad, y viene como si tal cosa.

Allí estábamos una amalgama de treintañeros y algunos con los 40 recién cumplidos, con nuestros fracasos y nuestros triunfos. El paso de la adolescencia a la primera juventud marca el fin de los sueños y el comienzo de la edad adulta donde todo empieza a definirse y no nos vamos a parecer a lo que hemos soñado en muchos casos.

Ahora es todo mucho más fácil, hay muchos menos complejos, y bastante poco que demostrar, cada uno es como es. Pasan 20 años, muchas cosas cambian, pero el nivel de felicidad es mucho mayor y la canción de Alaska "A quien le importa..." con absolutamente toda su letra tiene todo su sentido, esa canción que se cantaba más alto con 20 años, pero que con 40 se canta con todo su sentido.

Poligamia, algo se mueve.

La noticia saltaba el pasado fin de semana, algo se está moviendo en torno a la poligamia. En España no hay debate, pero es de preveer que en breve tiempo pueda surgir.

Canadá ha tenido una sentencia judicial que reconoce el derecho de la poligamia (puede ser un comienzo en un sistema jurisdiccional como el canadiense), y parece que ciertos sectores en Estados Unidos están lanzando el tema, como contrapunto, apoyo o ataque, al matrimonio homosexual.

En España evidentemente el debate aún no existe, pero miembros de la comunidad musulmana pueden empezar a movilizarse para pedir al Gobierno una actuación positiva en este sentido.

El Debate, considero, que en España no tendrá ningún éxito, habida cuenta de los principios inspiradores en Derecho en este tema, y a legislación positiva; pero como todo, los debates comienzan en la sociedad o en los políticos, y el derecho va por detrás y se adecúa o lo adecúan a ello.

Para plantearse el derecho y el reconocimiento a la poligamia, tendría que hacerse, desde luego en planos de igualdad, si la poligamia se entiende como derecho a contraer por parte del hombre con varias mujeres a las que pueda mantener, ¿Se reconocería al mismo tiempo el derecho a la Poliandría, para las mujeres que quieran contraer con varios hombres?. Y llegado el caso un hombre puede contraer con varias mujeres que que a su vez podrían contraer con varios hombres y así sucesivamente, ¿hasta cuándo o dónde?

La comunidad musulmana puede tener unas bases inspiradoras, como las tiene la cristiana, pero España no es una Teocracia, y desde el punto de vista constitucional hay figuras que no tienen cabida, como hay usos y costumbres que la mayoría social no reconoce y tiene como extraño.

Es obvio indicar que esto podría enlazar con el llamado matrimonio plural, otro argumento usado el pasado año para debatir contra la ley de matrimonio homosexual. Socialmente el debate sobre este último punto no abrió brecha, ya que no se entiende por la inmensa mayoria una relación amorosa polidireccional con igual grado de intensidad y compromiso. Si a esto se le une en el caso de la poligamia el evidente y flagrante menoscabo de la mujer y la falta de un derecho tan básico como es el de la igualdad, el debate queda concluso antes de comenzar.

Rosa Díez, la decencia del político

Sirva este artículo para hacerle un pequeño homenaje a Rosa Díez. Su perfil para todos aquellos que le seguimos desde hace algún tiempo sobra, pero es ese mismo perfil el que seguramente ha labrado ese caracter de política honrada que tiene, hablando de lo que sabe y lo que ha podido ver a su alrededor, creándole una conciencia según sus dictados de socialista, y poniéndole enfrente, en muchos casos, de otros socialistas que no han vivido lo que ella ha podido vivir, y que se adaptan a las circunstancias en un alarde de oportunismo político.

Como ella indica no es posible la paz sin libertad, es un criterio muy simple, pero rotundamente cierto. De nada sirvirá la paz en el País Vasco y en el resto de España si no pareja a la libertad para poder pensar, expresar y decir lo que se quiere dentro de las normas democráticas.

Paz fue lo que se consiguió en el año 39, ¿a que precio?, al precio de tener que callar, sentirse culpable, y esconder la pena y la vergüenza de muchos republicanos muertos. Queremos una paz como la que nos proporcionó Franco después de la Guerra, es obviamente una pregunta retórica...

Libertad es lo que buscamos, y la democracia y la constitución que tanto nos costó sean las reglas con las que trabajemos. Que los culpables sean verdaderos culpables, y todos aquellos que tengan delitos de sangre, paguen por lo que han hecho con la cárcel, como cualquier otro reo culpable.

La sociedad y el Estado podrán ver las fórmulas de integración en la normalidad como se pudo hacer con los polimilis en los años 80 (hay cosas que ahora no se podrían consentir), pero con unas premisas claras desde un primer momento, ¡No Se Puede Negociar con Terroristas¡

Ver como García Gaztelu y su compañera se reían de la familia Blanco mientras los forenses narraban como habían fusilado de dos tiros por la espalda a un inocente no nos debe dejar indiferentes y pensar que con esos sujetos se puede negociar.

Oir como Batasuna y el PNV dicen que la jurisdicción civil no puede intervenir, haciendo su trabajo, en la presecución de autores de hechos delictivos, no nos puede hacer sentir que la ley no es igual para todos. Estos sujetos en sus delirios de Estado totalitario no cuentan con que la división de poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en un Estado de Derecho está marcada y no se puede intervenir, su independencia es la garantía de ese funcionamiento y por lo que tenemos que luchar y no por una Paz que nos tratan de vender como una panacea cuando se nos está escabullendo la LIBERTAD por entre los dedos de esta negociación.

Sentir que la una oposición al Gobierno está usando este proceso de negocioción como una ocasión revanchista sin un sentido de Estado ante un problema como el que tenemos nos deja aún más indefensos frente al Gobierno que se quiere apuntar la paz con ETA al precio que sea frente a toda una sociedad que vemos atolondrados como nos dejan en la estacada y como van a dejar a los que viven junto a los asesinos de sus familias, sus extorsionadores y sus inquidores.

Estoy harto y solo puedo decir que en mi nombre no quiero que se negocie con ETA. Que se unan los grandes partidos frente al terrorismo y los que les puedan amparar y que prevalezca el Estado de Derecho, la Constitución y la libertad que tantos años ha costado que llegase.

Desengañados por intentarlo...continuad en el empeño

Llevo años haciéndolo..., al principio reconozco que me constó bastante, y que los resultados eran bastante flojos, las primeras veces fue más el empeño que el logro, pero la satisfacción que conseguía me animaba a continuar.

Hoy todo el mundo con el que hablo lo hace sin el menor problema, y se reconocen en el empeño como si hubiesen empezado hace muchísimo tiempo y lo hubiesen visto hacer en su casa sin el menor tapujo desde su más tierna infancia. ¡Pero, a quien quieren engañar¡, estamos todos en los felices treinta y, seamos realistas, nadie lo vió hacer de pequeño, nadie ha podido tener tanta experiencia. En aquella época decididamente nunca se pudo hablar de ello.

Desde hace unos años es más fácil, se habla de ello y no es ninguna novedad, y hoy en día los tabúes están totalmente eliminados.

Con todo, tengo una amiga que se niega todavía a hacerlo..., lo considera engorroso y sucio; he hablado con ella todo lo que he podido del tema, pero reconozco que últimamente ya le estoy dando por perdida, es su opción, no la comparto, en cierto modo no la entiendo, pero la tengo que respetar.

Ha argumentado todo tipo de motivos, pero reconozco que un día me dió un golpe de mano y me hizo pensar bastante, es que esencialmente no servía para nada. Reflexioné, pregunté y puse todo mi empeño en descubrir la verdad, no me hizo cambiar.

Por el contrario yo cuento con un haber de convencidos mucho mayor, y la mayor satisfacción la tuve hace unos meses...Conseguí que mi madre también reciclase vidrio, papel y plásticos.